miércoles, 30 de octubre de 2013

Etapa 2ª (Intemperie): Alcarajecos - algún lugar de Badajoz (90KM)

En la segunda etapa, llegué temprano a Hinojosa del Duque, donde pasé un buen rato con unos familiares, y un poco después en el ayuntamiento, tras una larga espera para que viniera a sellarme la credencial la policía local, me pusieron el sello del revés. Una vez despedido de mi primo, que me acompañó en la oficina de turismo hasta que tuve mi credencial sellada, me dispuse a continuar mi camino hacia lo que sería una de las noches mas extrañas de todo el camino.

Mis pedaladas me llevaron a dejar atrás Andalucía, para adentrarme en la comunidad de Extremadura, y en el paisaje, lleno de extensas llanuras de pasto seco con menos arboles aún que el día anterior donde esconderme del maldito sol.
En esta etapa encontré una desviación del camino que sí que vi; más adelante no me di cuenta de otra señal del mismo estilo, que me hizo pasar primero por una subida imposible de hacer montado sobre la bici y después por la bajada más peligrosa que realicé en todo el camino de la que en contra de mis expectativas conseguí hacerla entera sin ninguna caída, eso sí, con un gran esfuerzo por parte de mis antebrazos para contener mi peso, el de la bicicleta y el de las alforjas, que empujaban con una fuerza endiablada cuesta abajo...

Con las últimas horas del día llegué a un pueblo de cuyo nombre no quiero acordarme, en el que debido a una boda tenía todos los hostales repletos, y también los hostales de los pueblos de su alrededor, por lo que decidí seguir el camino y ver dónde me llevarían mis pedaladas. Al poco tiempo de dejar atrás el pueblo, empezó a ponerse el sol, y ya con la oscuridad de la noche seguí pedaleando, pero era una locura, la luna apenas alumbraba nada y con la linterna que llevaba no era suficiente para pedalear durante toda la noche así que retrocedí un poco sobre mis pasos y encontré un chalet que parecía inhabitado; Tenía un par de columpios en la entrada del porche, y con unos cartones, un par de sillas de jardín y mi saco de dormir me construí una humilde cama dónde pasé la noche al raso. Increíblemente fue la noche que mejor he dormí durante todo el camino...

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